LA FERIA DE SANTA TERESA-2017, DOBLA EL GANADO EN LA PISCIFACTORÍA (1.500 RESES) Y REDUCE LAS PERSONAS EN INFIESTO
¡QUE SOLOS SE QUEDAN LOS VIEJOS!
Uno de los plazos de pago que los campesinos piloñeses hasta mediados del pasado siglo, disfrutaban para sus compras a crédito en los comercios locales, era “a una feria”, funcionando de la siguiente forma: el campesino tenía abierta en su tienda de cabecera, la “libreta” en donde se iban anotando a la vez que en el “libretón” del propio comercio, las compras diarias que irían pagando parcialmente a fin de mes y otras generalmente de mayor cuantía, tras la Feria de Santa Teresa, en la que solían vender el ganado que no estaban en condiciones de alimentar durante aquellos fríos y largos inviernos de la época. Sin duda era muy encomiable la doble función del comercio que ejercía también de financiador del fiel cliente, que dado el elevado número de hijos de las familias campesinas y la condición de colonos o “caseros” de las mayor parte de las explotaciones agrarias piloñesas, su economía de supervivencia no les permitía comprar al contado, relación contractual que como muy bien dice Pin Rafer en su magnífico Pregón del Festival de la Avellana 2017, “por supuesto tratándose de buena gente por ambas partes”. Lo que me lleva reivindicar el derecho del comercio infiestino a participar junto con los ganaderos y tratantes de los beneficios de nuestra tri-centenaria Feria de Santa Teresa, que aunque nació en La Cueva”, creció y se desarrolló en el Castañedo de la Corredoria (Plaza del Ganado). Y esta ha sido la razón de mi comentario sobre la permanencia de el único rasgo de nuestro pasado esplendor mercantil-ganadero como son “Les Feries”, en el recinto ferial de toda la vida, para lo que aportaba una serie de medidas, que duplicaban la superficie destinada a la exposición del ganado para su venta. Por lo menos yo creo que hubiera merecido ponerlo a prueba en esta edición de 2017, antes de tomar la drástica decisión de trasladar su celebración a un lugar tan alejado de la Villa, como son los terrenos de La Piscifactoría de Espinareu. Situación que me recuerda a las obligadas visitas al Hospital de Arriondas, que en cerca del 100 % de los casos, nunca nos hemos acercado a la capital parraguesa. Pues eso habrá sucedido con nuestra Feria: los ganaderos y tratantes llegarán al recinto ferial de La Piscifactoría de Espinareu, realizaran sus transacciones y sin acercarse a Infiesto, retornarán a sus respectivos orígenes. Es decir que una larga historia, una rica tradición, el sentimiento y la nostalgia de los infiestinos, el ambiente ferial de Infiesto, unas costosas instalaciones, un comercio y hostelería de primera, quedan postergados sin compensación económica ni afectiva.
¡ QUE SOLOS SE QUEDAN LOS VIEJOS!
Pero es lo cierto que con cuantas personas hablé en el nuevo recinto ferial de La Piscifactoría de Espinareu, todas me llevaron la contraria. Empezando por Sonia Estrada (madre, esposa y sanitaria a tiempo completo y ganadera a tiempo parcial): “Que había cerca de 2.000 reses y que estaba encantada con la comodidad para exponer el ganado en la nueva ubicación”; Luis Cueto (Presidente de la Asociación de Ganaderos y Ganaderos de Piloña), que “veía muy acertado el nuevo recinto ferial”; el Veterinario Oficial de La Feria: “que estaba mucho mejor celebrarla en La Piscifactoría que en Infesto y que aunque haya resultado perjudicado el comercio y la hostelería, hay que reconocer que la feria es para los ganaderos y tratantes” y llegué a oir otra persona el siguiente comentario: “esta feria fue mejor que la de Corao”. Y para poner la guinda sobre la tarta, mi amigo Jorge Álvarez (el Policía Local más cordial de Asturias) me comenta: “me parece muy bien el cambio de ubicación”. Lo dicho: ¡Que solos se quedan los viejos! pues nadie me dió la razón.
Este histórico 13 de Octubre de 2017, alegre para muchos y triste para un servidor -que nació frente a la Plaza del Ganado y lleva 82 años viviendo enfrente- además de haber conseguido la respetable cota del 80 % de ventas del ganado ofertado, también se ha celebrado en la espaciosa carpa otrora utilizada para feria ganadera de la Plaza del Ganado -¿podremos seguir llamándola así?- una macro-exposición de Maquinaria Agrícola los días 12 y 13, sustituyendo al calor animal, al animado concierto polifónico del mugir y bramar de las reses y al típico “aroma de una vez al año” del “cuchu”, con el consiguiente ambiente de feria que todo ello conlleva, por la fría, silenciosa e inocua presencia de maquinas de todo tipo. También como ya es tradición en nuestras Fiestas de Santa Teresa, la Exposición y Venta de Aves, organizada por Apilavi, ha tenido un cacareado éxito de visitas y supongo que de ventas. Sin olvidar a una calle Covadonga repleta de puestos ambulantes con una amplia oferta de todo tipo de productos artesanales y fabriles, que aunque ejercen una dura competencia al comercio local, también suponen un importante atractivo parar nuestros visitantes. ¿Y qué tal estaría que los puestos se situaran en el centro de la calle, mirando para ambos lados y dejando en cada tramo, espacios libres para cambiar de acera ? Con tal medida se conseguiría que quedaran las aceras libres, los escaparates visibles y los comercios accesibles.
EL PALO: Mientras no se instalen urinarios fijos en este macro-equipamiento público que es nuestra extinta Plaza del Ganado -¿podremos seguir llamándola así? – debería ser de obligado cumplimiento para nuestras autoridades municipales, la instalación de suficientes urinarios desmontables, para solucionar los necesarios desahogos de vejiga, en todos los eventos a celebrar en este espacio público.
LA ZANAHORIA: Muy acertado el facilitar con el Tren Turístico, el trasiego de visitantes entre Infiesto y la Feria de la Piscifactoría de Espinareu, si bien lo estimo insuficiente para un día tan concurrido como nuestro “13 de Octubre”. Quizá hubiera hecho falta uno más, para evitar las largas esperas en las paradas o añadir dos vagones al actual, si técnicamente fuera posible y viable legalmente.
Salud, dinero y amor y que el año que viene nos volvamos a encontrar sanos y salvos en nuestra Feria de Santa Teresa.